Taller de Fresas

Acerca de Taller de Fresas

Taller de Fresas lo escribe Catalina Henao, treinta y nueve años, Pereira, Colombia.

Catalina pasó casi diez años en la cocina del restaurante familiar: almuerzo corrido, postres por encargo los fines de semana, una caja registradora que toda la familia usaba como libro de visitas. Cuando el restaurante cerró en 2022 y los ahorros se derritieron más rápido de lo que hubiera querido, quedó con un par de moldes de silicona, un termómetro confiable y la costumbre de armar arreglos de fresas con chocolate para los cumpleaños de las sobrinas.

El primer pedido por WhatsApp llegó por accidente. Una vecina vio una bandeja en la mesa del comedor y quiso uno igual para una baby shower. Catalina cobró menos de lo que debería, calculó mal el costo del cacao y aprendió de un solo golpe que vender postres por encargo no es lo mismo que prepararlos para la familia.

Desde entonces escribe Taller de Fresas como cuaderno público de esa transición: cursos que probó antes de pagar el siguiente, proveedores de empaque que cumplieron y los que no, números reales de su mesa de pedidos de fin de semana. No es chef ni administradora de empresas. Es la prima de cocina que ya tropezó con varias piedras y prefiere que las amigas LATAM no paguen por el aprendizaje completo.

La información de este sitio se basa en experiencia personal de cocina y aprendizaje en una pequeña empresa de pedidos por WhatsApp, con fines exclusivamente informativos. No sustituye el consejo de un profesional sanitario, nutricionista, dietista, asesor fiscal o instructor cualificado. Antes de tomar decisiones relacionadas con alergias alimentarias, presupuesto o normativa local de manipulación de alimentos, consultá siempre con un profesional acreditado.

Aviso al pie antes de seguir leyendo: en Taller de Fresas vas a tropezar con enlaces de afiliado. Si terminás pagando un curso o un material a partir de uno de ellos, gano una comisión por la recomendación. El precio para vos queda exactamente igual. Sólo cuento cursos que abrí yo en mi computador de Pereira y materiales que pasaron por mi mesa de pedidos al menos una semana.